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PORQUÉ LOS DISEÑADORES DE ALTA COSTURA HUYEN DE LA TALLA 40

 

Nominada a los premios Grammy de la industria discográfica el pasado 10 de febrero, la cantante estadounidense Bebe Rexha expresó con este video y tweet en internet, su disgusto después de recibir la negativa según apunta, de varios diseñadores a vestirla con una talla superior a la 38 en la gala de entrega de los galardones en Los Angeles.

 

De la denuncia se hacen eco diversos medios de comunicación donde señalan que no se trata de un caso aislado. Las celebrities Leslie Jones, Melissa McCarthy, Ashley Graham y Christina Hendricks también han mostrado públicamente su malestar ante la dificultad por encontrar diseñador que vista sus proporciones.

Todo ello reabre el debate sobre una supuesta discriminación de las tallas normales, por parte de los diseñadores de Alta Costura y los cánones de belleza implantados en  la sociedad, reforzado todo ello por el “body shaming”: nueva tendencia en redes sociales que significa avergonzarse del cuerpo.

La mía

En el fondo de la cuestión hay dos realidades bien diferentes:

  1. La existencia de toda una industria de la belleza que concentra su comunicación publicitaria en promover un ideal de belleza femenino basado en la delgadez y la perfección corporal con el objeto de persuadir y estimular el consumo de productos y servicios que ofrecen la posibilidad de alcanzar un ideal estético, totalmente exagerado en muchos casos.
  2. La que se refiere a diseñadores de Alta Costura.
    No es cierto que exista una discriminación por parte de los profesionales y quienes lo afirman carecen de información al respecto.

Las colecciones que tienen por finalidad exhibirse en pasarela tienen, o deben tener, un considerable porcentaje de looks imagen con el único objetivo es obtener repercusión por parte de la crítica especializada, lanzar a los 4 vientos el criterio estético de la firma y subrayar su aportación creativa dentro del mercado.
Diferente es el enfoque comercial.

El soporte idóneo recurrido por los creativos en estos eventos de comunicación para mostrar y lucir sus creaciones a la máxima potencia, lógicamente es una maniquí femenina joven, alta y delgada. Tomando como referencia las proporciones de estas modelos se llegan a construir laboriosas piezas artesanales de Alta Costura que se mostrarán en las pasarelas.
Y nada tiene que ver este hecho con el menosprecio por unas proporciones respecto de otras.

Algunas marcas tratan de prolongar el efecto altavoz de sus prendas de desfile prestándolas en eventos de alfombra roja, contando con que las medidas de las personalidades que las lucirán se aproximen a las de los maniquíes.
Otras, entre las que me incluyo, somos más partidarias (en tal caso), de realizar a medida expresamente para las celebrities los trajes que lucirán en la gala, o incluso diseñar vestidos más favorecedores para la complexión o personalidad de la celebritie, a fin de que estas piezas les sienten como un guante y en consecuencia transmitan una imagen impecable de la firma.
¿Para qué si no?