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por Ago 9, 2020Alta Costura

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PONER EL SER EN AQUELLO QUE UNA HACE CAMBIA EL RESULTADO.

Siempre me alegro cuando me dices que mis vestidos tienen tan buena pinta.
Con eso confirmo que detectas todos esos aspectos de mi trabajo de los que me he ocupado.
Confirmo que lo que mi ojo ve, tú lo percibes y valoras.

Años después me alegro también de haber ido contra corriente siguiendo el dictado de mi interior:
Otra forma de ver la moda. Un modo de hacer que responde a un criterio estético.

¿PORQUÉ ESOS VESTIDOS TIENEN TAN BUENA PINTA?

Ilustraré la exposición con la anécdota que sigue.

Allá por el 2013 un día vino a verme al taller mi madre, una de las mejores modistas y maestras que conozco.
Se ofreció a ayudarme así que la invité a que se sentara en una silla de coser baja.
Le di uno de los vestidos en los que estaba trabajando, un gran paño de algodón blanco para cubrir sus piernas a modo de detantal, hilo finísimo al tono, un cojín de agujas de bordar, dedal y tijeras de coser.

Debía realizar una diminuta, delicada y concienzuda orilla doble en los cantos del vestido. En las sisas, el escote y el bajo de la pieza.
Y uso la palabra “concienzuda”  porque si cuando una realiza esta labor, está distraída en su mente por ejemplo, puede estar deformando la zona que manipula.

Juzgó de difícil mi modo de hacer.
Le sorprendió la delicadeza con la que manejo un vestido.

Todo para lograr ese aspecto de calidad insuperable.

PONER EL SER EN AQUELLO QUE UNA HACE

Boceto mis diseños poniendo los 5 sentidos en cómo puedo favorecer tu línea.
Y para ello pongo toda mi capacidad tanto técnica como creativa en explorar todas las posibilidades que puedan tener algo de sentido desarrollar.
Nunca miro el reloj.

Me inspiro en tejidos que reúnan las características que contribuirán a  potenciar la corriente creativa.
Me esfuerzo en adquirirlos y en aprender a conocer su comportamiento y manejo, a fin de que aporten a la hora de a expresar.

Trabajo en la búsqueda del patrón perfecto por el método que sea.
Todos los caminos me valen si al fin logro una interpretación geométrica profesional.

Corto a mano. Con las tijeras de sastre. Para tener todo el control.

Y en la recta final llega el momento de la magia.
El tacto consciente de la mano es el altavoz definitivo.
No tendría sentido después de todas las molestias que me tomo, no concluir el proceso creativo con una manipulación a la altura.

Después de todo, es la suma lo que hace el resultado.
Y es por eso que como dices, tienen tan buena pinta mis vestidos.
Lógico, ¿no crees?