Todo por hacer, todo es posible

Paisaje matutino diario, de camino a mi lugar de trabajo.

Me gusta ir en bici. Me gustan los amaneceres, su quietud, su silencio.

Yo radiante de energía: cuando amanece me como el mundo, al finalizar la jornada el mundo se me come a mí, esto último también.

Pero volviendo a la estampa, en esos instantes soy feliz, me siento plena de ilusión, alegre y agradecida.

En esos momentos,

me hago consciente del entusiasmo que siento por los proyectos que tengo entre manos, del regalo transitorio de mis facultades y mi excelente condición física. Siempre me ha interesado el deporte.

Agradezco,

el descanso nocturno, al que confío las cuestiones no resueltas del día anterior para su resolución,

y el refuerzo emocional que me supone el cariño y la compañía de mi amado compañero.

Un nuevo y maravilloso día, en el que todo es posible.

Gracias, gracias, digo bajito.

Desde la llegada de la primavera, en el trayecto al trabajo, escucho además del maravilloso silencio, el piar de los pájaros que habitan en los árboles de Gracia y el Paseo San Juan. Qué privilegio.

Hay una bonita expresión en catalán que me encanta utilizar, que es “encetar el dia”, y se refiere a empezar, volver a empezar, abrir el día, y me sugiere descubrir un regalo, estrenar una libreta de notas nueva. Todo por hacer. Todo es posible.

Adelante pequeña!

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